viernes, 5 de agosto de 2011

Las orgonitas ayudan contra esto, por ejemplo:

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LLega el super wifi

Me ha llegado la noticia de la aprobación de un nuevo sistema de conexión a Internet que ya ha sido bautizado como Súper WiFi. Está pensado sobre todo para el ámbito rural ya que permite generar áreas de conexión a 100 kilómetros alrededor del transmisor. Yo lo que me pregunto es sobre el posible impacto ambiental y por ello sobre nuestra salud que pueda generar.
Las frecuencias utilizadas (según la prensa son de 54 a 862 megahercios (MHz) que son las denominadas VHF y parte del UHF (Very High Frequency y Ultra High Frequency) que eran utilizadas generalmente para televisión analógica, la “antigua” televisión. Otros usos: comunicaciones de satélites, telefonía móvil, radio… En el caso de la telefonía móvil, se utiliza aún en algunos países nórdicos ya que presenta ventajas respecto a frecuencias más altas como menor atenuación durante la propagación. Sin embargo, el número de clientes que pueden conectarse es inferior. Por eso su empleo ha ido desapareciendo y el uso que ahora se propone es para regiones extensas poco habitadas (medio rural).
Desde la Fundación para la Salud Geoambiental me comentan que una menor frecuencia implica menor cantidad de energía de las ondas pero a su vez mayor penetrabilidad en tejidos. Como siempre nos encontramos ante el dilema: menos energía, más penetrabilidad –> cuánto riesgo? En general se cree que las frecuencias más bajas son más seguras pero ya ven los problemas que crean las frecuencias extremadamente bajas (interfieren más con las frecuencias de procesos biológicos que son de este mismo orden).
La potencia es otro factor a tener en cuenta. En teoría, al propagarse más fácilmente, la potencia necesaria para la emisión por parte de una antena debería ser inferior pero esto depende de lo que quieran las operadoras, como casi siempre, pues hoy en nuestras ciudades se podría con facilidad disminuir la potencia de emisión por ejemplo de numerosas antenas de telefonía móvil sin reducir la calidad del servicio y por alguna razón que se me escapa no se hace.
Existen algunos estudios que detectan interacción entre campos de estas frecuencias y procesos biológicos, así que el riesgo no está descartado en absoluto. Un par de ejemplos:
Carl F. Blackman, Shawnee G. Benane, Linda S. Kinney, William T. Joines and Dennis E. House (1982) Effects of ELF Fields on Calcium-Ion Efflux from Brain Tissue in Vitro. Radiation Research: December 1982, Vol. 92, No. 3, pp. 510-520.
Efecto de una onda portadora de 50 o 147 MHz modulada a 16 Hz sobre los flujos de iones de calcio en el tejido cerebral. Aquí se ve la importancia de que la onda (en este caso con frecuencias VHF) esté modulada para transportar información. La frecuencia de la modulación es fundamental, porque en este caso los 16 Hz que se usan son frecuencias ELF, que interfieren con procesos biológicos.
John A.G. Holt. The extra nuclear control of mitosis & cell function. A theory of cellular organisation: Observations of the effects of alcohol, insulin, glucose analogues, hypoglycaemic agents, 434 MHz and ionizing electromagnetic radiation and other agents upon normal and cancer cells which reveal their possible sites of action. Medical Hypotheses. Volume 6, Issue 2, February 1980, Pages 145-192.
La radiación de 434 MHz (UHF) estimula el crecimiento del cáncer por su influencia sobre el metabolismo de la glucosa.
Estamos tratando de las mismas frecuencias que se han estado utilizando durante décadas para la transmisión de señal de TV. Históricamente estas señales sólo han sido problemáticas en radios cercanos a las antenas, unos pocos cientos de metros.
No obstante las cuestiones que plantea Fernando Pérez, especialista en contaminación electromagnética de la citada Fundación son:
“¿Se trata de una antena en un punto estratégico como en las antiguas emisiones de TV o habrá un montón de antenas, como en el caso de la telefonía móvil, generando inmisiones con potencias elevadas en los espacios afectados?
La emisión ¿será analógica como en las emisiones de la TV antigua o serán pulsadas como en la telefonía móvil o el WiFi convencional?
En el caso de crear mayor cantidad de inmisiones, por la multiplicación de antenas o de aumentar los niveles de potencia por la proximidad a las áreas habitadas o de introducir una información nueva a la emisión, por tratarse de emisiones digitales y no analógicas como las anteriores emisiones de televisión, observamos que parámetros como estos cambian por completo la certeza o no de si al estar usando una frecuencia que se ha estado utilizando durante décadas sin ninguna afectación a la población (con la excepción de las áreas habitadas muy próximas a las pocas antenas de emisión, o repetición existentes de la antigua TV analógica) puedan ser un factor de riesgo más añadido a los ya saturados niveles de contaminación electromagnética artificiales que estamos generando en la últimas dos décadas.
¿Cuanta radiación? ¿Cuanto tiempo? ¿Cómo es la señal, digital o analógica? Científicamente no hay evidencia de que estas nuevas frecuencias puedan afectar a la salud de las personas expuestas (porque seguro que no se ha realizado un estudio preliminar al respecto) pero sí hay evidencias en el uso de tecnologías implantadas desde hace más tiempo y que por lo que veo se parecen demasiado a estas nuevas super WiFis, como la telefonía móvil y resto de electrofamiliares.
Y claro, seguro que como es habitual habrán hecho un estudio del impacto en la salud de esta nueva tecnología para saber que la pueden poner en el mercado sin riesgos para la población, seguro…”.
Más info en los libros Conspiraciones tóxicas y La salud que viene en los que se trata sobre el lobby de la contaminación electromagnética y las enfermedades que esta produce.

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